jueves, noviembre 20, 2008


El semáforo maldito.


No hay caso, cada vez que me acerco a ese semáforo siempre está en rojo.
Este detalle parece una historia digna de algún cuento de Alejandro Dolina.
Resulta increíble que el semáforo de calle Rivadavia y Suipacha del barrio “Juan de Garay” de la ciudad de Rafaela nunca me haya permitido el paso directamente, sino que por el contrario, haya tenido que esperar cada vez que me acerqué a alguna de las calles custodiadas por este aparato de luces de colores.
Todos los días camino al trabajo pasaba por ahí y es camino recurrente para ir hacia el centro de la ciudad ya que estas calles permiten esquivar algunas que están en mal estado y con mucho tránsito, y nunca tuve la suerte de pasar sin esperar, o como se dice comúnmente, nunca lo enganché justo.
Este aparato en cuestión controla el tránsito de las calles antes nombradas, con la particularidad de que Suipacha a esa altura es doble mano, o sea que permite el paso de tres calles, los dos sentidos de Suipacha y el sentido de Rivadavia.
Lo que habitualmente me ocurre es que cuando llego a este semáforo siempre tengo que esperar que pasen las dos manos y luego si me cede el paso a mi.
A esta altura estoy pensando que hay alguna especie de duende o gnomo escondido y que ante la llegada de algún conductor procede a poner en rojo el semáforo, todo esto con una excelente organización, claro está.
Tengo pensado ir por otra calle y doblar abruptamente y a gran velocidad para ver si puedo despistarlo, si no ven próximos posts puede significar algo: que me hice mierda por andar paveando con un triste semáforo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Nunca dejes de escribir

Anónimo dijo...

Sabemos que tenes “encanutadas” cosas escritas...no seas egoísta y compartí tu talento!!!