
Esa frase “lo conozco como a la palma de mi mano” empezó a ser cuestionada desde este lado del monitor.
Verdaderamente, viendo una y otra vez mi mano, me doy cuenta que no la conozco en lo más mínimo y dudo de reconocerla entre un montón de manos.
Creo que esa frase podría ser cambiada por otras más modernas como “lo conozco como al monitor de mi computadora” o por otra muy de moda hoy “lo conozco como al menú de mi celular” o para los pudientes por el menú de la palm.
Supongo que esa frase fue puesta en circulación en épocas donde había menos cosas que nos concentraban la atención como lo hacen algunos elementos tecnológicos de hoy en día.
Antes se conocía más la cara de la gente y hoy, mas de una vez, me sorprendo descubriendo cosas, gestos o particularidades en la cara de personas que me rodean a diario o con las que tengo un contacto muy a menudo y que antes no había notado.
Supongo que como antes los poetas describían con asombroso grado de detalle el verde de los campos, el perfume de los árboles, la belleza de las muchachas, hoy podríamos escribir poemas sobre los protectores de pantalla de los celulares o los nuevos ringstones o sobre algún nuevo video de “You Toube”.
Es más, esto de la comunicación (si ya se que me estoy yendo del tema) nos lleva a compartir momentos con amigos, en una misma mesa, comiendo o tomando algo, pero prácticamente sin hablarnos… todos con sus celulares. De ahí que me surge un nuevo interrogante… quien está del otro lado del celular? Siempre hay alguien a quien mensajear? Bueno, pero supongo que será tema para otro post.
En conclusión, reconozco no conocer demasiado la palma de mi mano, preocúpese usted si la conoce demasiado, tal vez se termine enamorando de ese miembro al cual le debemos no más que gratitud.
Verdaderamente, viendo una y otra vez mi mano, me doy cuenta que no la conozco en lo más mínimo y dudo de reconocerla entre un montón de manos.
Creo que esa frase podría ser cambiada por otras más modernas como “lo conozco como al monitor de mi computadora” o por otra muy de moda hoy “lo conozco como al menú de mi celular” o para los pudientes por el menú de la palm.
Supongo que esa frase fue puesta en circulación en épocas donde había menos cosas que nos concentraban la atención como lo hacen algunos elementos tecnológicos de hoy en día.
Antes se conocía más la cara de la gente y hoy, mas de una vez, me sorprendo descubriendo cosas, gestos o particularidades en la cara de personas que me rodean a diario o con las que tengo un contacto muy a menudo y que antes no había notado.
Supongo que como antes los poetas describían con asombroso grado de detalle el verde de los campos, el perfume de los árboles, la belleza de las muchachas, hoy podríamos escribir poemas sobre los protectores de pantalla de los celulares o los nuevos ringstones o sobre algún nuevo video de “You Toube”.
Es más, esto de la comunicación (si ya se que me estoy yendo del tema) nos lleva a compartir momentos con amigos, en una misma mesa, comiendo o tomando algo, pero prácticamente sin hablarnos… todos con sus celulares. De ahí que me surge un nuevo interrogante… quien está del otro lado del celular? Siempre hay alguien a quien mensajear? Bueno, pero supongo que será tema para otro post.
En conclusión, reconozco no conocer demasiado la palma de mi mano, preocúpese usted si la conoce demasiado, tal vez se termine enamorando de ese miembro al cual le debemos no más que gratitud.