
Hoy no estoy muy inspirado para escribir y a esta altura de mi vida desconfío de haber disfrutado de eso a lo que algunos llaman "inspiración", pero permítame la duda aunque sea.
Sinceramente para escribir, lo que sea, libros, cuentos, poemas, canciones, se necesita ese instante de lucidez, o tal vez salir de ella, que nos hace disfrutar, o no, de una obra de arte, con perdon de las cosas que metemos en esa bolsa que llamamos arte y que algunos se han encargado de enaltecer y otros por el contrario defenestraron a sangre fría.
La escritura es un ejercicio, yo mismo me obligo a escribir bastante seguido, con la idea, permítame la ingenuidad también, de que alguna vez algo interesante, o aunque más no sea entretenido, salga de estas manos y esta cabeza.
Dicen que la peor vanidad la puede tener aquel que quiere mostrarse humilde, no es este el caso, solo que a alguien tengo que referirme en estas líneas y yo mismo es a quien más a mano tengo.
En muchos aspectos de la vida, quien quiere sobresalir o al menos disfrutar de una manera más o menos apropiada de lo que uno haga, puede encontrarse con personas talentosas o perseverantes. Permítame encolumnarme, en algunas ocasiones solamente, en este segundo grupo, sin acercarme en ningún aspecto al primer grupo. No quiero pecar de vanidoso, repito.
Tanto en la escritura, como en algunos deportes y profesiones hay quienes "nacieron" para ello y otros quienes a fuerza de sacrificio y constancia logran una meta propuesta.
Siempre pongo el ejemplo de Diego Maradona, el cual fue tocado por la varita mágica de aquellos que nacen talentosos y de más está decir los resultados que obtuvo en lo que fue bendecido. Por el contrario, cualquiera de los pataduras que nos peleamos por una pelota renegamos de no tener ni un 10% de este tipo.
Ahora bien, el talento a veces desequilibra, porque el perseverante generalmente es así para todo, en cambio el talentoso le saca el jugo a su brillante habilidad y descuida las otras circunstancias de la vida.
Bien, como todo ejercicio, la escritura cansa y cuando no se obtienen los resultados esperados genera frustración, pero solo la ilusión de que nos entretengamos, usted y yo, cada uno en su papel, me llevaran a que nuevas entradas se vayan generando en este blog.