viernes, abril 11, 2008


LOS GRILLOS

Ahora me animo a escribir sobre este tema que me fastidió primero y luego me sorprendió, y hasta preocupó: la invasión de grillos.
Tengo que ser totalmente sincero y admitir que nunca en mi poco más de cuarto de siglo de vida vi tantos grillos juntos, estaban por todos lados y en cantidades nunca vistas.
Se metían por debajo de la puerta, por las hendijas de las ventanas y hasta por los cielorrasos de las casas.
Menos mal que los grillos viven entre un y cinco días, de esa manera uno se asegura que los que pudieron entrar para arruinar los sueños de los ocupantes de las moradas invadidas no van a estar mucho tiempo jorobando. El tema es que se reproducían con tal rapidez que era imposible terminar con ellos, con la cantidad que eran se puede decir que se armaban unas “megas orgías” donde salían grillitos que a los pocos días eran expertos cantores.
Dicen que los grillos machos hacen ruidos con sus patitas llamando a las grillas (nada que ver con los crucigramas), con esto llego a una sola conclusión: son peores que los humanos de sexo masculino, viven llamando a las mujeres, nosotros también lo hacemos, es cierto, pero no a ese extremo.
El imaginario popular pregonaba que matar a un grillo traía mala suerte, miren si eso es cierto, no me van a alcanzar los días de mi vida para tener tanta mala suerte, maté como mil quinientos en una par de semanas.
En fin, con la llegada del otoño, estos bichitos muy inteligentes (increíbles las gambetas que daban ante el ataque de una ojota impiadosa) se empezaron a ir y todos empezamos a dormir mejor en esta parte de Argentina, bueno, con lo bien que se puede dormir bajo el mandato de la reina del botox, claro, pero dejemos eso para otro post.