martes, febrero 27, 2007

CONTRASEÑAS
Estaba pensando recién la cantidad de contraseñas que uno almacena en su memoria.
Es interesante la relación que nuestras cabezas hacen frente a determinadas imágenes en las pantallas de las computadoras, cajeros o lo que fuera y su consecuente tecleo con la correspondiente clave que lo habilita a seguir con el trámite que se propuso realizar al ponerse frente a ellas.
Estoy de acuerdo con la seguridad informática, todos sufrimos algún ilícito por culpa de alguna “avivada” de un chorro que utiliza nuestra clave para robarnos, ya sea, plata, datos o información, pero creo que esta paranoia en algún momento tiene que parar. Es impresionante la cantidad de “passwords” que uno maneja!!!.
Si me pongo a contar aparecen en mi memoria la contraseña de la alarma del trabajo, la del teléfono para hacer llamadas al exterior, la de los mails, algún juego on line que esté jugando, la del blog, la del cajero automático y la de la consulta por la web de la caja de ahorro, cerca de 5 contraseñas más que utilizo en sistemas exclusivos del trabajo donde estoy, tengo cerca de 10 o 15 distintas y eso que repito en varias de ellas. Ni que hablar cuando uno debe usar una computadora de algún compañero, ahí la suma asciende a más contraseñas todavía.
Para colmo hay todo un reglamento para crear una contraseña. Si es numérica tienen que ser cuatro dígitos que no tengan correlación alguna ni se repitan, o bien que no sea ni la fecha del cumpleaños, ni el DNI. Si es alfanumérica tienen que ser más de 8 caracteres, no deben repetirse, en algunos casos la letra repetida debe aparecer después del cuarto caracter, deben ser letras y números, empezar con mayúsculas, etcétera.
En fin, llega un momento en que uno no sabe cual carajo de las contraseñas es la que corresponde introducir.
Pero como decía al principio, es como el caso del perro y la campanita (no me acuerdo el nombre del científico que hizo tan famoso experimento), el perro reaccionaba ante el sonido de la campanita generando una secreción de saliva ante el inminente plato de comida. Bueno, la mente actúa igual ante las contraseñas, aparece una pantalla y es inmediata la relación con el nombre de usuario (que a veces cumple con los requisitos de contraseñas) y la palabra clave que se debe introducir.
Lamentablemente los justos pagamos por los pecadores, en este caso me considero dentro del primer grupo porque nunca tuve intención siquiera de manipular datos ajenos, lo cual lo considero un grave delito.
Como para terminar este reflexivo post (y que quedará rápidamente en el olvido) destaco la actitud de dos amigos que encontraron una tarjeta de debito recientemente entregada con su respectivo “pin” y lo devolvieron, esos si son “buenos tipos”.

miércoles, febrero 14, 2007

LAS ESTRUCTURAS EN LA VIDA

Hoy me he dispuesto a escribir algo que particularmente me afecta y que luego de compartir charlas con amigos y reuniones con distintas personas, he llegado a asumir, y en este post más que nunca, abiertamente. El tema que hoy me ocupa, y seguramente dejará pensando al lector sobre su situación particular, es mi excesiva estructuración en todo ámbito de la vida, en otras palabras, me declaro estructurado.
Si buscamos la palabra estructura en el diccionario de la Real Academia Española (www.rae.es) vemos que una de las palabras que se destaca en cada una de las diferentes definiciones y conceptos que nos da de la palabra, es “distribución”. A que voy con esto, estructurarse en las distintas cuestiones de la vida significa hacer un acomodamiento de las prioridades y luego respetarlas, casi a rajatabla podría decirle, hacer una distribución de nuestro tiempo y de nuestros recursos de manera de poder hacer uso de ambos elementos de la mejor manera posible.
Una estructura no siempre implica algo rígido o inamovible, en algunas ocasiones representa algo más flexible, más que nada basado por principios rectores que conforman ese esqueleto rector de cada uno de los actos de nuestra vida.

Bueno, viene medio pesadito el post, muy filosófico (y es algo que no me identifica) así que paso a comentarles cuando cerré la idea de mis comportamientos, ideas que ya venía masticando pero que me negaba a aceptar. Tengo ciertos comportamientos que tiendo a repetir sin que me lo proponga, hábitos, comidas, vestimenta, etc etc, he aquí algunos ejemplos de los mismos:
Estuve un año seguido (todo 2006 prácticamente) comiendo galletitas “Traviatta” sin una explicación posible, solo voy al super y las cargo, ni siquiera se si hay otras más baratas o que rindan más, etc etc. Con respecto a la comida tengo miles de ejemplos, tengo un menú que ronda 5 o 6 comidas y mis compras en el supermercado ronda alrededor de ellos, los productos son siempre la misma marca sin una explicación acerca del tema. Les digo más, hace 6 meses que desayuno yogurt de frutilla con cereales y galletitas saladas con mermelada de durazno (todos de la misma marca durante este tiempo).
La ropa siempre la utilizo realizando las mismas combinaciones, nunca usé una camisa azul con un pantalón claro que tengo para el trabajo, sin alguna explicación posible, recién me puse a pensar en eso.
La rutina: todos odiamos la rutina (o todos decimos odiarla) pero quien no la quiere?. Admito que me ha generado situaciones “estresantes” los cambios de rutina, por ej cuando empiezo un nuevo trabajo, cuando me mudo de departamento, etc etc..
Buscando una explicación posible, es como que uno toma una decisión en un momento, lo analiza y luego usa el mismo patrón para todas las decisiones futuras.

Igual, en reiteradas oportunidades he intentado “desestructurarme” y no he llegado a buenos resultados, es como que pierdo el eje, tengo que tomar una medida razonablemente y no salirme de ella y así evito actividades que son ineficientes e ineficaces en algunos casos.

En fin, creo que no soy el caso extremo del tipo estructurado, y que todos los días lucho por lograr un equilibrio entre dos posturas encontradas, ni un total estructuralismo, ni tampoco una liberalidad anárquica, porque después de todo, como diría un amigo, la vida es una constante búsqueda de equilibrios…