Se van pasando los extremos, uno ya no tiene la taquicardia desorbitante ni ha entrado en un profundo coma, en ésto de latir todos los días en ésta vida.
Vuelvo a ser el de siempre, ya me siento más cómodo en el devenir de los días y disfruto mucho de lo vivido, pero hay marcas que son indelebles en mi vida y que lamentablemente dejan cicatrices y cambios, que aunque quiera, se que nunca los voy a poder tapar.
Lo importante es ver quienes van quedando, quien o quienes estuvieron siempre y las cosas que uno fue rescatando de todo, incluso aquellas personas que habían quedado en el pasado y, que por creerse que ya tenía todo y que nada más le bastaba a uno, fue dejando de lado y que hoy están, de nuevo.
No se si a alguien le interese o entienda lo que escribo en el blog, pero créanme, muchas veces llego a grandes conclusiones delante del teclado, me obligo a parar un rato y pensar... y me hace bien.
viernes, marzo 10, 2006
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