viernes, diciembre 01, 2006

Las cábalas en el fútbol

Cerrando este año futbolero, donde muchos de los espectadores no habituales del deporte más popular del mundo han renovado sus archivos en cuanto a nombres, selecciones y jugadas, quiero caer en un tema que en determinados equipos y personas reviste una especial atención: LAS CÁBALAS.

Antes que nada tengo que manifestar abiertamente que no creo, ni nunca tuve, alguna cábala, amuleto, etc. Es más, cada vez que quise relacionar algún suceso con un objeto, ropa o comportamiento mío, lo eché por tierra rápidamente.
En este sentido me centro en las cábalas en el fútbol, porque a mi criterio es uno de los lugares donde más se dan, no hay técnico o jugador que no sea cabulero.

Las cábalas, amuletos y demás objetos que sirvan para alejar el mal (o atraer el bien) son variadas y la mayoría de ellas no son creadas intencionalmente. Basta a que se de una circunstancia afortunada, un resultado positivo, un triunfo, etc., para que se la relacione con algún objeto y / o actitud de manera “directa, inequívoca e indiscutible”.
Así tenemos la famosa cábala de ver el partido en el mismo sitio – sea dentro de un estadio, frente al televisor en la casa de uno o bar -, a esto se le agregan variantes: siempre las mismas personas, con la misma ropa y hasta en determinados (y exagerados) actos, sin lavar la camiseta del club de sus amores.
Durante el Mundial pude escuchar algunas frases como “jefe, me voy a mi casa porque el primer partido contra Costa de Marfil lo ganamos y yo lo miré con mi señora” a lo que le respondían “pero vaya!! Que hace acá todavía?!”. N de la R: corresponde a una frase previa al partido con Serbia y Montenegro, donde nuestro seleccionado ganó 6 a 0 con baile incluído.
Otra frase que es muy común es “terminó el primer tiempo, vayan al baño y vuelvan a sus lugares”.

Otras modalidades son los objetos, a modo de amuleto, que se llevan encima -en su mayoría colgadas-, cadenitas, pulseras y anillos (prohibidos en el deporte) son disimulados con cintas o brazaletes. La utilización de la remera debajo de la camiseta, la misma ropa interior o un par de medias -agujereado ya-, son variantes a las cábalas.

Bueno, ahora empieza mi refutación a estas creencias populares, primero tengo que manifestar que en el mundo se mueven mil cosas mientras se juega un partido de fobal, mirá si por quedarte quieto se va a salvar el cuadrito, que de chiquito seguís, del descenso inmediato o de una terrible goleada con el peor equipo del campeonato!. Es más, si te sacás un moco, está cambiando la situación inicial del partido, otra cosa, la bandeja de sanguches que te lastrás mientras se juega el match (así dice Varski, periodista deportivo) ya no está igual que al comienzo o que cuando tu equipo se floreaba frente al rival de turno. Así que no la considero válida, o con el mínimo de credibilidad posible.
Con respecto a los objetos, es más estable, si bien no la considero irrefutable, por lo menos no es tan variable con el sujetar situaciones de la vida a resultados deportivos.

Esto pretende ser un mero ensayo, que podría ser ampliado casi sin límites, me animo a decir, pero que considero debe necesariamente incluir una conclusión al respecto.
Las cábalas o amuletos que se utilicen en el fútbol no tienen otro efecto más que darle la razón a una variable totalmente exógena al deporte acerca de un determinado resultado, es como quitarse la presión al jugador, hasta un técnico mismo toma esos recaudos (da a pensar que no trabaja muy bien que digamos).

Entre los más cabuleros tenemos a viejos zorros como “Mostaza” Merlo, “Coco” Basile (recordar el episodio del talco en la camisa con el “panadero” Díaz) y sin lugar a dudas uno de los más adeptos a las cábalas es el sr (y me pongo de pie) Dr. Carlos Salvador Bilardo.

No hay comentarios.: